LOS PLATOS DE MI TIERRA
Las delicias culinarias de mi tierra,
heredadas por abuelas a sus hijas,
son recetas ancestrales que harto encierran
tradiciones que en mi patria son prolijas.
El pabellón criollo es algo típico,
con carne en hebras, arroz y con tajadas;
del plato tradicional es arquetípico,
con negras caraotas bien guisadas.
Un sancocho de res y de gallina,
de las viandas que a mí más me han gustado;
una sopa que hasta a un muerto lo reanima,
en Venezuela lo llaman un cruzado.
Como entrada a una paella deliciosa,
cuatro "tintos de verano" me tomé;
una sopa de cebolla bien sabrosa
y una ración de tequeños con café.
La otra vez fui a una casa de visita
y me brindaron un plato a la italiana;
una pasta al pesto de esas ricas,
con aderezos a la venezolana.
Acudí de negocios a una cita
y me ofrecieron algo suculento:
costillitas de cochino muy bien fritas,
con arepas, un plato bien resuelto.
En diciembre, degustamos las hayacas,
el tradicional platillo navideño;
la ensalada de gallina que me mata
y el pan de jamón, con pasas, que es mi sueño.
Las cachapas con queso y mantequilla,
con su punto de dulce preparadas,
es el manjar que es una maravilla
y qué decir de las sabrosas empanadas.
La carne en vara, del llano es excelencia,
suculentas presitas bien asadas;
con ellas en la mesa hacen presencia,
las delicias a la brasa preparadas.
La lengua, por demás es exquisita,
en mil formas es ella presentada;
se prefiere de cochino o de res,
por todos con delicia es degustada.
El asopado de pollo o de cochino,
es un plato con arroz, condimentado
con cilantro, orégano y comino,
repotencia al que de tragos se ha pasado.
El cuajao de morrocoy o de pescado,
en semana santa es bien apetecido;
y el mondongo en sancocho o en guisado,
un deleite como ese no ha nacido.
El hervido de jurel con leche e' coco,
que en las costas de mi patria es del agrado,
le produce escalofríos y sofoco,
al debilucho que no lo había probado.
Las paticas de cochino con frijol,
maravillas del sabor venezolano;
el carato de mango, el alfajol
y el incomparable patacón zuliano.
Comí el pavón y el lau lau en Amazonas,
la tortuga servida en carapacho;
ajicero de pescados de la zona
y la catara, un picante para machos.
En mi llano, disculpe que lo asegure,
lo mire por donde quiera que lo mire,
no hay comida a lo largo del Apure,
más sabrosa que un pisillo de chiguire.
La pisca andina, el mojo, el palo a pique,
la fosforera que a cualquiera reconforta;
un tarcarí, con cervezas liqui liqui
y en negro, hay un asado y también torta.
Esos son a grosso modo los arcanos
y emblemáticos condumios del país,
te invito a que vengas, como hermano,
a degustarlos, ¡y aquí serás feliz!
Jesús Núñez León.

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